viernes, 13 de febrero de 2026

LA COMIDA DEL RECUERDO


 HOY NO HABIA DORSAL

No había reloj marcando ritmos ni pulsaciones.

Solo una mesa larga, platos con viandas y miradas que sabían demasiado.

Nos reunimos los que un día fuimos ,manada, los que compartimos frio, calor , series interminables, cuestas que parecían muros y  te dejaban dolor y a tus amigas las agujetas.


Hoy cada uno llega desde su propio camino.

Algunos caminan, otros pedalean, otros corren, otros simplemente resisten.

El tiempo, silencioso y eficaz, nos ha ido colocando en distintas sendas. 

Ya no estamos para competir como antes, el cuerpo, que fue motor incansable, ahora pide tregua y descanso.


En la mesa sillas vacías,  sillas invisibles , compañeros que son alma del grupo, y que hoy no pueden estar presentes, por batallas que estan librando más serias, y que todos deseamos, con todas nuestras fuerzas, que salgan vencedores, sus nombres flotaban entre conversación y conversación, como si en cualquier momento fueran a entrar con una sonrisa.


Hubo risas, anécdotas exageradas. Recuerdos de carreras, que probablemente no fueron tan rápidas ni tan epicas como relatamos.


Pero también hubo silencios, de esos que no incomodan.


Y aunque ya no corramos juntos, y la edad nos pese, lo vivido nadie nos lo quita.


Hoy no éramos atletas persiguiendo metas, eramos hombres agradecidos por haber compartido kilómetros de vida.


EL  grupo ya no entrena junto, cada uno por su particular camino, pero sigue existiendo, con mas años,  pero infinitamente más sabios.



Mi particular agradecimiento a José, por su dedicación a organizar la reunion








lunes, 9 de febrero de 2026

AMIGO JACINTO

 A VECES LA VIDA NO AVISA

No pregunta si estás preparado ni si te parece justo, simplemente golpea,  y cuando lo hace así, lo único verdaderamente valiente no es luchar ni entenderlo todo, sino parar, respirar hondo y permitirte seguir viviendo y estar.

 Ahora mismo no toca sacar conclusiones, ni buscar sentidos, ni decidir nada para el futuro, toca atravesar el día, uno solo, como quien cruza un puente mirando al siguiente paso, no al final.

El cuerpo sabe lo que hace, incluso cuando la cabeza va más lenta,  cada día que pasa, aunque no se note, algo se recoloca, familia,  fuerzas, pensamientos.

Y hay algo importante que no cambia,sigues siendo tú, con tu historia, tu mirada tranquila, tu forma de caminar sin prisa por los caminos de la vida,  esto no borra lo vivido ni lo que eres.

El silencio que pides es sano, la privacidad también cura.

Y el cariño, aunque sea a distancia, acompaña sin invadir, 

Como una luz encendida en otra habitación.